La nueva película de terror que ha despuntado en la taquilla y en redes. ¿Merece la pena? Yo diría que sí. Voy a analizar con spoilers por qué creo que ha funcionado tan bien. Para empezar, la película parte de una premisa sencilla que ya se ha visto más veces: la del deseo que sale mal y se vuelve contra ti. No es una historia muy original, sin ir más lejos, ya vimos este tipo de tramas oscuras en Los Simpson hace veinte años. Pero Obsesión consigue crear una historia que va más allá de un deseo que se tuerce. Es una historia que conecta con la parte más humana de esos deseos, nos hace reflexionar sobre las relaciones tóxicas, el consentimiento y esa línea fina entre el amor y la obsesión.
sinopsis: Bear es un chico melancólico que tiene pocos amigos y una vida que no parece satisfacerle demasiado a excepción del “amor” que siente por su mejor amiga Nikki. Después de una noche de diversión junto a sus amigos y de acompañar a Nikki a casa. Ella le pregunta si siente algo por ella, a lo que Bear miente en lugar de arriesgarse. Y en cuanto ella se aleja unos pasos, pide su deseo y no cualquier cosa, sino: Deseo que Nikki me quiera más que a nadie.
El deseo.
Aquí hay un detalle que me gusta mucho porque me ha recordado un poco a Gremlins: alguien que entra en una tienda esotérica y acaba encontrando algo mágico de verdad. En este caso un sauce de un deseo, una barrita de sauce que debes partir cuando pidas un deseo.
Ahora bien, me parece terrible el deseo. Sí, entiendo que Bear no piensa que sea real, pero no pide que sus sentimientos sean recíprocos o tener el valor de declararse. No, le pide que le quiera más que a nadie. Eso incluye quererle más que a sí misma, más que a sus sueños de ser escritora, o su simple supervivencia. En un momento dado, Bear tiene que irse a trabajar y ella se queda en casa. Cuando él regresa a la noche, ella se ha orinado encima, vomitado y a saber que más, porque no se ha movido del sitio, con lo que vemos que la dependencia era total y absoluta.
Bear, ¿villano o víctima?
Bueno, el debate que ha surgido me parece fuera de lugar, porque en todo momento está claro que Nikki es la víctima.
Pero sigamos con Bear, es la definición de nice guy. No se le ve mal tipo, es amable, no es agresivo, escucha a sus amigos, y quizás eso también sea terrorífico, ver cómo alguien que no es mala persona, acaba siendo egoísta y cobarde. Porque Bear pasa por alto muchas situaciones para continuar con Nikki.
En el restaurante la encara, diciéndole que sabe que su padre no se muere, así que sabe que le ha manipulado. Ella le dice que si acaso eso importa. Y acto seguido vemos una escena de sexo en la que él le está embistiendo mientras ella tiene una cara completamente disociada a pesar de los gemidos.
Hay momentos en los que la verdadera Nikki intenta tomar el control y decir “No soy yo”, y él las ignora.
En un momento dado, Bear le dice: “Sé Nikki”. Con lo que él sabe que ella no está bien, que no es ella misma.
Más adelante, llama al número de atención al cliente de la barrita de sauce. Esa escena me parece maravillosa, porque el que contesta la llamada tiene un tono desinteresado y apático, que parece que no se lo toma en serio y hay dos situaciones interesantes aquí.
Bear le pregunta: “¿Pero su amor es real?” Refiriéndose a Nikki. A lo que el señor responde: “¿Acaso importa?”. Y vemos que no le importa demasiado.
En esa misma llamada, el señor le dice que si quiere puede hablar con Nikki, y lo que hacemos es escuchar un grito de agonía terrible, con lo que deducimos que Nikki está atrapada en algún lugar y está sufriendo.
Porque incluso cuando Bear intenta pedir otro deseo pide que Nikki le quiera como a un amigo, con lo que sigue sin renunciar a ella.
Así que, si bien Bear no es un villano al uso, es alguien que conscientemente decide actuar con egoísmo y cobardía.
Nikki.
En primer lugar, destacar la actuación de Inde Navarrette, que es una barbaridad cómo domina sus expresiones como quiere.
Nunca conocemos realmente a la verdadera Nikki, solo vemos unos cinco minutos de ella. El director juega muy bien con las luces y sombras en la película, así que me parece un acierto que Nikki esté en las sombras. Lo que vemos de ella es a una chica amigable, divertida y confiada. Aunque tiene una vida similar a la de Bear, vemos que ella la disfruta más y que tiene aspiraciones: quiere ser escritora y una vida llena de amor. Es empática, porque no solo da dinero a un mendigo a la puerta del bar, sino que se para a hablar con él.
Pero ¿a Bear le importa todo eso? Todas esas características de Nikki desaparecen en cuanto la maldición toma el control.
Una de las escenas que más me impactó fue en un momento en que Nikki está durmiendo, y Bear se levanta. Aunque no vemos a Nikki mover la boca, oímos hablar a la verdadera Nikki.
-Por favor, mátame.
-¿Tan horrible es estar conmigo?
-Pero Bear, nunca he estado contigo.
Me parece terrible. Nikki es testigo de violaciones. Porque aquí entra otro tema importante: no hay consentimiento. La verdadera Nikki no acepta en ningún momento nada de lo que está pasando, mucho menos todo eso. Está atrapada en una relación de dependencia y control.
El terror.
Curry Barker, el director, juega muy bien con las luces y sombras. Las escenas de Nikki en las sombras están muy bien trabajadas. La escena en la que Bear se despierta y no ve a Nikki, hasta que una sombra en la esquina le habla, es aterradora. Porque apenas vemos a Nikki en esa esquina, la escuchamos llorar desconsolada porque sus sueños le asustan, y continúa viéndole dormir.
La forma errática de moverse que tiene en algunas escenas, sin venir a cuento, funcionan muy bien, porque rompen la humanidad del personaje y la cotidianeidad.
Pero el verdadero terror para mí va más allá. Para mí es esa forma de ser cosificada que tiene Nikki. Es objeto de deseo. Es controlada. Ve en primera persona cómo se arruina su vida y no puede hacer nada por pararlo. Las pocas veces que toma el control de su cuerpo, grita desesperada y se autolesiona, intentando acabar con su vida. Para mí el terror va más allá de lo sobrenatural, para convertirse en una relación de abuso, atrapada con alguien que no es capaz de ver siquiera que hace algo malo. En ver cómo su vida cambió en un momento por culpa del amigo en el que más confiaba.
El final.
El final para mí es terrible. Nikki ha acabado con las vidas de sus amigos y parece que está cada vez más descontrolada y fuera de sí porque no siente que Bear le quiera como ella se merece. Bear se encierra en el baño, e intenta varias maneras de acabar con su vida hasta que se toma un bote de pastillas. En el último momento se arrepiente y trata de vomitar, hasta que oímos un sonido característico de la película: una barrita de sauce romperse.
Bear deja de intentar vomitar y le cambia el rostro por completo, sale del cuarto de baño y mira con total devoción a Nikki: ha pedido el mismo deseo que él.
Pero Bear acaba muriendo por la sobredosis, con lo que la verdadera Nikki es liberada. Su grito resuena durante varios minutos de los créditos. La verdadera Nikki ha sido liberada, pero ¿a qué precio?
Seguramente la policía le acuse del asesinato de sus amigos y de Bear. Ha arruinado su vida. ¿Cómo puede superar la maldición? ¿Quién le va a creer o va a saber ayudarle?
Para mí es un final agridulce, porque si bien siempre soy de las que mientras hay vida hay esperanza, el futuro para Nikki es desolador.
Incluso nos queda la duda de si Bear se toma las pastillas para liberarla a ella o porque él no podíasoportar lo que había pasado.
Sin duda, es una de las mejores películas de terror de este año, y nos permite explorar y debatir sobre los limites en una relación, más allá de los sustos. Totalmente recomendada.









